El comercio es una actividad económica casi tan vieja como la humanidad, que se viene desarrollando a lo largo y ancho del planeta desde la noche de los tiempos. Definirlo en la actualidad exige aludir a los actos de comercio internacional que se derivan de los intercambios de bienes, productos, servicios e incluso de conocimientos entre los habitantes de dos o más países o regiones económicas. Las economías que participan en el comercio internacional son economías abiertas, lo que en la práctica significa que se realizan salidas de mercancías (exportaciones) o entradas, que llamamos imortaciones, dentro de una regulación más o menos proteccionista. Siempre sin llegar al autarquismo, es decir, sin cerrar las fronteras para perseguir una utópica autosuficiencia.

Por otra parte, cuando hablamos de economía internacional estamos hablando implícitamente decomercio internacional, así como de los problemas y características que definen las transacciones económicas que traspasan fronteras. Se trata de una realidad que busca de forma constante el equilibrio entre el comercio libre y el intervencionismo, una difícil tarea que ha de realizarse en un contexto protector a nivel regional y a la vez de creciente interdependencia de las economías mundiales.